miércoles, 18 de mayo de 2011

VOLAREMOS A LA LUNA

Volaremos a la Luna en una noche estrellada
con las mágicas alas de un abrazo sin fin.
Volaremos a la Luna... ¡a la Luna lejana!
a recoger los sueños que plantamos allí.
Mi mirada abrasada como un mar incendiado
hará hervir la dulzura de tus ojos de miel.
Nacerá de mis labios la pasión del pecado,
y arderá por tus venas como un grito de fe.
Bogarán por el cielo nuestros dos corazones,
sin normas, sin cadenas, sin leyes, sin razones...
Bogarán por el cielo de la noche cuajada
de estrellas misteriosas, sigilosas, calladas...
Volaremos a la Luna... ¡a la Luna de plata!
donde el tiempo importuno no nos pueda encontrar.
Volaremos a la Luna... ¡a la Luna de nata!
Tú y yo solos, y ¡nadie! nos podrá separar.
Y besarnos... besarnos... como nadie lo ha hecho.
Y perdernos... perdernos... en tormentas de amor.
Y fundir nuestros cuerpos, y juntar nuestros pechos,
y enroscar nuestras lenguas, y aspirar nuestro olor...
Y todas mis moléculas murmurarán “Te quiero”.
Y todos mis suspiros sacarán a bailar
a los pobres suspiros que estarán prisioneros
en tu estómago inquieto, suplicando escapar.
Y un grito silencioso recorrerá el espacio,
y las flores nocturnas se abrirán a escuchar.
Y mi aliento inflamado cosquilleará despacio
las regiones salvajes de tu cuello lunar.
Dejaremos los llantos, el dolor, la tristeza...
para noches que sepan apreciarlas mejor,
y en mis hombros dormidos, soñará tu cabeza,
con la frente surcada por un pelo invasor.
Pasarán cien mil siglos entre cada latido,
y las cosas abajo girarán... girarán...
en su incierta locura, bajo el caos y el olvido...
y nosotros, amándonos, las veremos girar.

22 de Diciembre de 1999

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